Cada Metrobús, al llegar a una estación, toca una nota. Siete líneas, siete voces, una manivela invisible que las mueve a todas: la ciudad entera, funcionando como un organillo.
Lo que ves y escuchas está pasando ahora mismo. No se repite. Es la pieza exacta que la CDMX está tocando hoy, en este momento.
En la mañana el caos es denso: muchas notas, poco silencio. Por la noche, la manivela gira más despacio y la ciudad respira entre nota y nota.
El Organillero es una visualización en vivo del Metrobús de la Ciudad de México. Cada metrobús, al pasar por una estación, toca una nota; las siete líneas son siete voces sonando a la vez. Inspirado en www.trainjazz.com de Joshua Wolk.
Las posiciones de los metrobuses vienen del feed en tiempo real del Metrobús cada treinta segundos. Las líneas, las estaciones y la silueta de la ciudad vienen de los datos abiertos GTFS y de la CONABIO.
Cada metrobús se proyecta sobre su línea y avanza interpolando entre lecturas, por eso se mueve suave en lugar de saltar. Al entrar en un radio de treinta metros de una estación, esa estación destella y suena una nota afinada al timbre de su línea.